Rapa Nui – Isla de Pascua

Volamos desde Buenos Aires a Santiago de Chile, y nos hospedamos esa noche en el hotel Holiday Inn que está literalmente a metros de la puerta de arribos internacionales. Resultó ser una excelente opción dado que el vuelo hacia Rapa Nui – Isla de Pascua se considera un vuelo internacional pese a seguir siendo territorio chileno, y por ello requiere presentarse en el aeropuerto con al menos dos horas de antelación.

El vuelo se hizo en un avión de última generación de la aerolínea Lan (por primera vez en nuestros viajes hemos tenido ventanas fotocromáticas electrónicas, un sistema de entretenimiento muy completo de última generación, alas y alerones de forma sorprendente). El vuelo toma 5 horas pues la isla está realmente muy aislada. Mataveri es el aeropuerto más remoto del mundo. Una curiosidad es que promediando los años 80, era posible que el aeropuerto pudiese tener que servir como aeropuerto de emergencia del transbordador espacial Challenger, y por ello se amplió su pista, teniendo actualmente una de las pistas mas largas del mundo, pese a que nunca fué necesario emplearla.

En el aeropuerto, que es muy básico, nos recibió nuestra anfitriona del hotel Explora Rapa Nui, Amparo, quien nos dió unos bonitos collares vegetales típicos, y se ocupó de hacer llegar las maletas a la camioneta del hotel.

La isla es de origen volcánico, y se debe a la sumatoria a lo largo de milenios de las erupciones de tres volcanes bastante pròximos entre sí. Además de los picos volcánicos extintos de éstos tres “pioneros” hubo decenas de explosiones de volcanes secundarios, que provocan que la isla tenga un rico relieve en toda su extensión. Tiene una forma semitriangular con 22 km en el lado mayor. Las costas combinan acantilados abruptos y ensenadas rocosas con grutas bellísimas. El territorio actual es en general una continua pradera de pasto de mediana altura, salpicada con agrupaciones de ceibos y pequeños bosques de eucaliptus.

El hotel está a unos 10 km del aeropuerto, y se accede por un tramo de ruta que recorre el eje central de la isla, y luego se transforma en un camino vecinal muy castigado, que pone a prueba a las camionetas y a los ocupantes!

La arquitectura del hotel es interesantísima, con formas curvas, un uso predominante de la madera y la piedra, relacionado en muchos aspectos con los vestigios de arquitectura de los habitantes originarios de la isla.

El primer día, tras acomodarnos en nuestra preciosa suite, iniciamos las actividades de “exploración” que el hotel propone.

El formato “explora” funciona así:  Cada hotel de la cadena tiene un “menú” de actividades exploratorias que ofrecen opciones de trekking, cabalgatas, navegaciones, inmersiones, pensadas para mostrar una de las bellezas naturales del lugar, pensadas de modo que ocupen una mañana, o una tarde. El hotel dispone de un staff de guías, y en el lobby del hotel hay un espacio llamado “bar de los exploradores”. Todas las tardes, los huéspedes y los guías se juntan informalmente allí y organizan las actividades que habrá al día siguiente. Generalmente los huéspedes desayunan, se hace una actividad en la mañana que se inicia entre las 9 y las 10 am, , se vuelve al hotel para el almuerzo entre las 13 y las 14, y por la tarde se sale nuevamente entre las 15 y las 16 para volver sobre las 19 hs a recibir un masaje y luego cenar. Si un huésped decide tomarse las cosas con más calma, el hotel no presiona al respecto.

Nosotros iniciamos las actividades visitando “la Cantera”.

La cantera era un centro de producción escultórica, que funcionó en la ladera de uno de los volcanes extintos, cuya piedra era ideal para tallar las figuras protectoras de las tribus primigenias, que se llamaban “Moais”.

La camioneta del hotel nos llevó hasta la entrada del parque nacional que contiene la cantera, y desde allí hicimos una caminata de aproximadamente una hora, por un sendero predeterminado en la ladera, donde se pueden ver Moais en distintas etapas de su producción, desde que empezaban a ser tallados y excavados en la ladera de la colina, cuando lo separaban de la misma, cuando iniciaban el transporte, y cuando le aplicaban las terminaciones a la superficie. Hay decenas de piezas para ver y fotografiar.

El centro de visitantes entrega un folleto explicativo gratuito, dispone de baños ( a 1 dólar la visita) y una pequeña galería comercial con algunos objetos bonitos. (la bandera de la isla es especialmente bonita y original)

Luego de la visita a la cantera, fuimos a tomar unas fotos al grupo monumental más grande de la Isla, “Tongariki”, donde están los famosos 15 Moais juntos. El lugar es hermoso, se siente una energía muy linda, el sonido del mar de fondo y las 15 estatuas gigantes.

La expedición que estábamos haciendo es solamente para tomar fotos. Por lo tanto no escuchamos en ese momento la historia de estos Moais, pero nos llenó de curiosidad y quisimos saber mucho más inmediatamente. Volvimos al hotel a cenar y descansar.

Al día siguiente, luego de una ducha espectacular en la habitación del hotel (una de las más reconfortantes que hemos probado) desayunamos y comenzamos la expedición del Día, con un guía local llamado Ata.

Fuimos hasta el volcán más grande de la isla. El volcán se llama Rano Kau y un 50% de las laderas de su cráter son asombrosos acantilados al Océano Pacífico. Se aprecia claramente un agujero en una de esas laderas. Ese desprendimiento mayor se llama Kari Kari y es por donde el volcán derramó lava al océano. El interior del cráter es, actualmente un humedal de agua dulce. El agua dulce es vital para los isleños desde siempre.

La vista es mágica, los colores verdes de la vegetación, junto a los azules del cielo logran unas fotos increíbles. En la misma ladera, hay una ciudadela llamada Orongo, y un pequeño museo donde se cuenta la historia de la “Competencia del Hombre Pájaro”…

El “Tangata Manu” o la Competencia del Hombre-Pájaro era una ceremonia en honor del dios Make Make, y duró hasta la llegada de los misioneros católicos en 1866. El evento central lo constituía una competencia realizada en primavera, en septiembre de cada año. Toda la isla esperaba el anuncio de la llegada del ave manutara, que anidaba en los motus (islotes) cercanos al volcán Rano Kau, en especial en Motu Nui (islote grande). Una vez hecho el anuncio del inicio de la ceremonia del Tangata Manu, las tribus que competirían ese año caminaban desde Mataveri hasta Orongo, una serie de casas de piedra que los alojaba durante la ceremonia que duraba casi un mes.

El jefe de cada tribu elegía al atleta que los representaría en la competencia. Y ese hombre, junto con todos los demás competidores, debían bajar por los acantilados del volcán Rano Kau hasta el mar y nadar 2 km hasta Motu Nui sobre una tabla de juncos que les daba flotabilidad. Una vez en Motu Nui, se instalaban en pequeñas cuevas para esperar que el primer manutara (pájaro) pusiera un huevo. El primero que conseguía sustraer el huevo lo ponía en una vincha ajustada alrededor de su cabeza, y tenía que hacer el camino de regreso para entregarlo intacto a su jefe y así ganar la competencia. El ganador, como premio, ganaba una mujer virgen que le esperaba durante 6 meses previos a la competencia en una cueva para que su piel se blanquease, como símbolo de belleza.

Contada toda la historia, vale la pena que miren algunas fotos!

Cuando terminamos con esta expedición, volviendo al hotel pasamos por el centro de Hanga Roa y gracias al dato de uno de los guías del hotel paramos a ver una representación de todas las escuelas de la isla en conmemoración del día de la lengua. Hermoso momento y bien tradicional de verdad, no estaba hecho para turistas, sino para la gente del pueblo. Todos los chicos de las escuelas bailaron danzas típicas en un escenario junto al océano. Muy bonito!

Volvimos al hotel para un almuerzo delicioso y volvimos a salir por la tarde con otro guía,  David, con quien hicimos un trekking llamado Cuevas y Acantilados que recorre aproximadamente 6 km a pie.

La caminata comienza visitando el grupo monumental de los 7 moais que miran al mar. Son los únicos de la Isla que están dispuestos de esa forma. Se creen son los 7 primeros navegantes que llegaron a la Isla y que fueron puestos en esa dirección mirando hacia su aldea de origen que quedaba en las Islas de la Polinesia.

Luego visitamos unas cuevas naturales que se formaron por lava de los volcanes, con zonas cerradas y patios abiertos al sol, donde vivían los Rapa Nui y donde también sembraban y mantenían a sus animales protegidos de la brisa marina constante.

Una de esas cuevas, llamada “De las dos ventanas” tiene dos balcones hacia los acantilados de la isla, majestuosos, donde se puede apreciar el mar rompiendo contra las rocas, disfrutando la brisa y protegido del sol y lluvias.

La caminata siguió copiando un acantilado increíble entre rocas sueltas de lava y mucha vegetación. Y terminamos la expedición visitando el único Moai con sus ojos puestos que hay en la isla, que se encuentra en el Centro de Hanga Roa.

Esa tarde retiramos en el centro de la Ciudad, un vehículo que alquilamos para poder movernos libremente por las noches y hacer fotos nocturnas en la Isla sin depender de las vans del hotel! la retadora de autos se llama “Oceanic” -detalle gracioso para quienes siguieron la serie Lost)

Esa tarde en el hotel, tuvimos una cena deliciosa y a descansar.

Al día siguiente, nos levantamos justo para tomar el desayuno. La gente del hotel lo extendió 10 minutos más para esperarnos. Son extremadamente amables y considerados con los huéspedes! Pasamos la mañana descansando y aprendiendo el armado del nuevo equipo “slider” de fotografía, que no resultó ser nada fácil! Almorzamos, nos pusimos los trajes de baño y con nuestro vehículo nos fuimos a conocer la playa de Anakena. Es la única de la isla, bastante pequeña y muy concurrida. Conducir por la isla combina dos experiencias. Mientras se recorren los caminos internos de ripio, el minijeep se comporta como una coctelera porque los caminos son muy irregulares. (asegurense de fijar bien sus artículos delicados). Cuando se toman las rutas internas, la conducción es un deleite, con una tremenda sensación de libertad. La velocidad máxima es 60 km /h y es muy razonable conducir a esa velocidad. Hay que estar atentos a posible presencia de vacas o caballos apenas uno sale de una curva de baja visibilidad. Tras conducir unos 15 minutos, llegamos a Anakena. Y a un hermoso momento: zambullirnos juntos en las aguas del Océano Pacífico.

No son aguas cálidas, al principio la sensación es bien fresca! Pero una vez que estás un ratito en el agua, se va sintiendo cada vez mas amable y uno se termina acostumbrando! Fue nuestra primera inmersión en el Pacífico y la disfrutamos mucho!

Húmedos y llenos de arena, volvimos al hotel, nos bañamos, cenamos temprano y nos preparamos para ir a un show de danzas típicas en el centro del pueblo de Hanga Roa. El ballet nacional de la isla se llama Kari Kari y fuimos al show con expectativas bajas (parecía un típico show para turistas), pero desde el primer momento nos quedamos fascinados. La música se toca en vivo con instrumentos típicos, y la danza resulta hermosa. Es muy marcada la sensualidad y delicadeza de los bailes femeninos y también impacta la firmeza y presencia en los roles de danza masculinos, incorporando gritos y posturas corporales desafiantes. Todos los miembros del ballet disfrutan a pleno bailarlo, y las sonrisas en sus rostros resultan francas y contagiosas. El contraste de ambos en escena luce encantador. Nos gustó mucho el show, tomamos fotos preciosas y luego volvimos al hotel.

Pusimos el despertador 3:30 AM, pues nos esperaba una noche de aventura….

A las 3 :30 am (leyeron bien) nos levantamos, equipamos, y nos fuimos conduciendo el mini jeep nuevamente por la noche hasta el grupo de los 15 moais de Tongariki. Otro detalle de la experiencia, es que la isla no tiene ningún tipo de iluminación en las rutas, y por lo tanto la oscuridad del entorno es total. Como nosotros queríamos capturar imágenes de vía láctea, además estábamos aprovechando luna nueva, y por lo tanto,, no había luna para darnos resplandor.

A diferencia de otros lugares turísticos en que si uno va fuera de horario el acceso está prohibido, hay guardias, o cámaras de seguridad, en el sector de Tongariki, a la noche, no hay nada ni nadie en absoluto. Estar frente a éstos objetos milenarios a solas, , totalmente a oscuras, con sonido de océano y que su enorme presencia dependa de ser iluminados por nuestras linternas, resultó un momento totalmente inolvidable… Uno de los puntos altos de toda la visita a la isla. (y un poquiiiito de miedo da)

Iniciamos el montaje de los equipos para captar el time lapse correspondiente al amanecer. Fué muy lindo ese rato juntos a solas, haciendo algo que nos apasiona a los dos, en una locación tan asombrosa y remota.

A medida que el resplandor del horizonte empezaba a clarear, hicimos la toma que queríamos (tal vez con algunas nubes más de lo que hubiésemos soñado) a la vez que los primeros turistas madrugadores iban apareciendo en la zona, y junto con ellos,, nubes cargadas de agua que hicieron que iniciáramos el desmonte de los equipos y finalmente corriésemos al minijeep con todos los equipos a medida que la garúa se transformaba en una potente lluvia tropical. Fué bíblico.

Retornamos al hotel, nos secamos, desayunamos, y nos acostamos a dormir un rato! Sobre el mediodía nos levantamos a un día de sol pleno, almorzamos delicias en el hotel, y nos fuimos a tomar otro time – lapse a otro volcán extinto con lago en su cráter : el “Rano Raraku”, que queda a espaldas de la cantera de los moais. Es otro lugar espléndido que parece una locación de la película Parque Jurásico. Tras tomar ese time-lapse estábamos muy embalados, y fuimos a hacer otro diurno de Tongariki. Para hacer esa toma diurna de los 15 moais, y vestido con mi camiseta de National Geographic, improvisé una escena ante turistas de distintos países a los que convencí de que estábamos filmando para el gobierno de la isla una serie de videos promocionales, estratagema que funcionó a la perfección, y nos permitió tomar a Tongariki sin gente (aunque detrás de càmara había muchas personas).

Rematamos una jornada muy productiva yendo a filmar time lapse al volcán Ranu Kao al atardecer, para ver cómo la sombra del cono iba invadiendo el cráter. Mientras filmábamos, conocimos a otros chicos apasionados de la fotografía, haciendo tomas aéreas del volcán con un dron muy sofisticado.

Cenamos en el hotel, y cuando nos íbamos a descansar sucedió un evento gracioso: se nos trancó la puerta de nuestra habitación de modo tal que no podíamos entrar,, y necesitamos que el personal de mantenimiento nos diera acceso. En  las cenas, y especialmente en esos trasnoches del hotel, uno tiene ocasión de charlar con otros viajeros, contar lo que ha visitado y conocer las impresiones de otros viajeros acerca de las distintas actividades. Es un modelo interesante el de los hoteles Explora al respecto. También se intercambian fotos de la jornada por Whatsapp con los guías y con otros viajeros.

Al día siguiente, nos levantamos bien temprano a un día de sol, para desayunar y prepararnos para la que sería una jornada más exigente desde lo físico. Por la mañana haríamos un Trekking a la zona más despoblada de la isla, donde se sitúa el extinto volcán  Poike, que es el más antiguo de la isla.

Nuestra guía local, Natalia, nos llevó bordeando hermosos acantilados hasta la cima de tres colinas consecutivas, la tercera de ellas la más alta, con una bellísima visual perimetral de la península de Poike rodeada de océano. Nos acompañó una pareja de los Estados Unidos, muy simpáticos, bastante veteranos y muy activos, que intentan ahorran siempre para viajar todo lo que pueden a lo largo del año, un ejemplo! Hubo momentos en que nos faltó un poco el aire, especialmente al descenso, (al que no hay que subestimar, pues cansa mucho los muslos y el lateral de las tibias) pero la recompensa sorpresa que nos esperaba sería maravillosa. Al terminar la caminata, nos esperaba una van del hotel en el punto de encuentro, y creíamos que nos llevaría al hotel, pero nos llevó a una bellísima ensenada de rocas negras, con un sonoro oleaje , en la que habían organizado un almuerzo al aire libre, cocinando pescados sobre rocas, y con el bar montado dentro de una caverna adyacente para todos los huéspedes que iban llegando de los distintos paseos y excursiones de la mañana.

Inolvidable momento, deliciosa comida, y especialmente una rica charla “a corazón abierto” con varios de nuestros guías y personal del hotel, que nos dió la oportunidad de entender mejor  la forma de ser y sentir de los locales y su relación con Chile, con las islas polinésicas, los turistas y con ellos mismos entre sí! Aprendimos y entendimos muchas cosas tras esa charla.

Volvimos al hotel, recibimos sendos masajes reparadores (muy pero muy bien ejecutados, a Micaela la atendió Fran y a mí me atendió Moea, de la Polinesia Francesa). Luego cenamos y coordinamos actividades de próxima jornada con los guías, unos cuantos Bailey´s en el bar y luego a dormir nuevamente.

Al día siguiente nos lo tomamos muy sereno en la supersuite, disfrutándola a pleno y trabajando sobre fotos. Nos parece una lindísima sugerencia para nuestros amigos viajeros que cuando están en un hotel realmente bonito, y por más atractivo que sea el destino que estén visitando, se tomen al menos medio día deleitándose con la propia habitación y con ustedes mismos en ese lugar. Suele volverse uno de los ratos más recordables de cada viaje.

Tras el almuerzo tomamos la van del hotel y nos fuimos hasta el puertito del pueblo de Hanga Roa para iniciar una navegación que nos permitiría visitar los dos islotes adyacentes a la isla. Nuestros compañeros de excursión eran bien veteranos pero muy vitales, (incluso un grupo de esos veteranos hiperactivos había ido en bicicleta!!)  pero lo equilibró muy bien la simpatía de nuestra guía brasileña Bruna, que logró meter chistes constantes y mantener el interés. La navegación y la visita a los islotes es bellísima. Inicialmente recorre acantilados que van aumentando en altura hasta superar los 100 m, y luego se mete a mar abierto, en dirección a los islotes. Desde la isla , los islotes se ven como dos rocas bastante pequeñas pero cuando la barca se acerca, resultan ser gigantescas piezas que emergen del océano, y el sonido de las olas impactando sobre ellas resulta hermoso. Otro detalle que sorprende es lo intenso del azul del océano, esto se debe a que es agua muy limpia, pero especialmente a que la profundidad es enorme.

Luego volvimos al hotel en la van, cenamos y a descansar para la que sería la jornada más exigente desde el punto de vista físico.

Por la mañana desayunamos bien temprano e iniciamos una actividad divertidísima. Fuimos al centro de cabalgatas donde nos equiparon,  nos asignaron unos caballos preciosos e iniciamos una cabalgata hasta el punto mas alto de la isla, el volcán Terevaka.  La cabalgata recorre paisajes rurales, caminos sinuosos y luego larguísimas planicies de césped. Las vistas van ganando en espectacularidad hasta que al llegar al punto mas alto, se aprecia por primera vez que estamos en una isla, pues para donde miremos estamos rodeados de océano. Es una cabalgata que en total toma unas 3 horas, que se pasan muy rápido. Nos acompañaron unos turistas de Francia, varios de los cuales eran simpáticos y conversadores. El guía-jinete conduce al grupo en forma callada pero segura y correcta. Los caballos están habituados al paseo, y prácticamente siguen el camino de memoria.

Volvimos a tener sorpresa al mediodía, pues la van volvió a llevarnos a un almuerzo sorpresa al aire libre, en otra ensenada bella diferente de la de la primera vez, donde armaron unos gazebos transportables muy amplios y volvieron a servir manjares.

Luego del almuerzo, iniciamos un trekking por la costa noreste de la isla, pero antes de eso, sucedió algo gracioso.

Uno de los mas viejitos hospedados en nuestro hotel, (mas de 80 años)  pidió para ir al punto de inicio del trekking en bicicleta. Yo quise tener esa experiencia de bicicletear en la isla también y pedi una bicicleta para mí. No solo me agoté pedaleando mientras el viejito se perdía de mi vista pese a repechos y viento en contra, sino que media hora después, mientras yo agonizaba, lo veo venir en sentido contrario diciendo “hola,,,, como demoraban tanto en venir vine a ver si estaban bien”, y volvió a irse al punto de llegada,, fue tremendo sentirme tan superado en lo físico por esta especie de ancestro del hombre nuclear.

El trekking lo guió el único chileno del grupo de guías, Darío, quien condujo brindando muy buena información por una zona de acantilados y roquedales, visitando una playa muy escondida y finalizando en la playa de Anakena. Durante esa caminata se ven petroglifos, moais, y una curiosa agrupación de piedras de las cuales se destaca una casi esférica, que tiene la curiosa propiedad de confundir las brújulas.

Cuando regresamos al hotel tras ese trekking, sentíamos un nivel de cansancio importante a la noche (especialmente yo) , y estábamos fundidos tras la cena. Peeero como nos había quedado en el tintero el time lapse de los 15 moais con cielo estrellado,, nos volvimos a equipar y fuimos nuevamente a los 15 moais a intentar la toma con vía láctea. Todo parecía muy bien, con cielo despejado hasta que terminamos de armar los equipos y aunque parezca mentira,,, se largó a llover de nuevo!!

Entendimos así que los ancestros de piedra no querían ser molestados a la noche dado que nuestros dos intentos terminaron en diluvios, y nos volvimos al hotel a dormir.

Al día siguiente nos levantamos, desayunamos, hicimos maletas, nos despedimos de los guías y nos fuimos a Hanga Roa para  y comprar unos posters muy lindos que habíamos mirado con cariño y queríamos tener para enmarcar y luego devolver nuestro jeep en la rentadora. Los chicos de la empresa tras la entrega de vehículo nos llevaron hasta el aeropuerto.

El avión de retorno vuela lleno, y una vez que llegamos a Santiago (como se vuela a contrameridiano el vuelo de retorno toma menos tiempo “ilusorio”). En Santiago nos quedamos a dormir en el “W Santiago”. El hotel no colmó para nada las expectativas, pero eso se los contaremos en otro post!

hasta el proximo paseo, con cariño.,

Mica y Raul

  • Hector

    Muy bien desarrollado, sigan asi, es podible que aorenda de ustedes

    • maykas

      Gracias!! Pero es recíproco 🙂

  • Sil

    Qué lindo que estuvo el viaje! Muy interesante y entretenida la lectura.
    Me encantaron las fotos y vídeos. Felicitaciones por el blog!
    Les mando muchos besos desde NYC.
    Nos vemos pronto 😉
    Sil

    • maykas

      Sii!! Disfrutá mucho! Nos vemos a la vuelta!