La Caracola Punta del Este

Lo primero que debe saber quien quiere visitar la Caracola es que la experiencia es única.

Comienza a las 13,30 hs y termina a la caída del sol. 

El lugar es paradisíaco. Situado entre el puente nuevo de Garzón y Jose Ignacio, en una franja de arena que se generó entre un brazo de la laguna y el mar. En el medio esta el parador.

Se deja el auto al sol sobre la ruta, se baja por unas escaleras de madera dos pisos aproximadamente y un empleado del lugar nos recibe en un mínimo muelle para cruzar en balsa al lugar.

Primer detalle a saber, quizás te mojes en la balsa porque va muy al ras del agua.

El cruce es muy corto, apenas dura unos minutos.

Luego se sube otra escalera de madera y nos recibe el parador muy bien puesto, presentado y oliendo aromas y fragancias muy playeras y deliciosas.

Desde el parador se ve el mar abierto y unos 8 livings armados en la arena, alineados, separados entre ellos por unas carpas opacas. Cada grupo de personas ocupa un living que esta previamente asignado conforme a la reserva y listo para recibir a las personas esperadas.

Hay mucho personal disponible, muy bien vestido e identificado que se pone a disposición y se ofrece a mostrar el lugar y las instalaciones que son bastantes completas. (Aunque a los baños les faltaría bidet para ser completos). Hay servicio de toallas y ducha para los huéspedes.

Los livings tienen todos sillas de playa de madera y lona, mesitas, esterillas con algunos almohadones, mantita de hilo y palapa de lona para protejernos del sol. Además está la carpa que protege del viento y sirve para dormir una siesta si se desea.

Desde que nos ubicamos en los livings en la arena frente al mar, comienza un show de comidas y bebidas acompañado siempre de buena música ambiente, suave y acorde a la situación esperada. Muy similar al parador La Huella.

La comida y bebida es excelente y abundante. Desde la llegada hasta las 16 hs hay un bandejeo constante al living ofreciendo fingers, y bebidas. Quien hace la visita no debería comer casi nada antes de ir, y tampoco planear una cena para esa misma noche.

A las 16 hs, nos invitan a sentarnos a las mesas que se dispusieron dentro del parador, una mesa para cada grupo, y al centro se ofrece un almuerzo contundente, con muchos acompañamientos, y dos platos fuertes, carne y pescado. Cada uno se sirve lo que gusta y se sienta a almorzar…con postre incluído.

Alrededor de las 18 hs se abre una mesa de dulces o postres y se ofrece café y te, para disfrutar de una merienda viendo como va cayendo el sol sobre la laguna y todas las velas de Kite Surf. Es un espectáculo maravilloso, ver las velas moviendose, mágicamente sin engancharse entre ellas.

A las 19 hs salen del fuego unos sandwiches calientes de jamón y queso recién tostados que se disfrutan y se agradecen mucho porque el clima comienza a refrescar cuando cae el sol, y sopla el viento. El parador ofrecer prestar unas capas muy cancheras de Lacoste, pero si realmente hay mucho viento, no es impensable llevarse desde casa una muda de ropa completa para estar abrigado y disfrutar de la caída del sol.

El parador, adapta muy bien su comida para vegetarianos si fuera el caso.

Mientras todo este festival de comida se despliega, cada uno es libre de hacer lo que guste, recorrer la playa, bañarse, dormir, leer, tomar sol, comer o caminar!

Luego se vuelve en la misma balsa cruzando nuevamente la laguna hacia el auto, con el mismo riesgo de mojarse… pero el balsero tiene mucho cuidado siempre para que eso no suceda!

La experiencia cuesta u$s 180 por persona, niños 50% y está absolutamente todo incluido, comida y cualquier bebida todo el día.

Es ideal para ir en grupo a disfrutar de la playa. Grupos de amigos o grupos familiares. También permiten mascotas pequeñas!! Por eso nuestro perro Flogger disfrutó muchísimo la estadía, como podrán apreciar en las fotos!

Espero que hayan disfrutado la reseña y las fotos! Nos vemos en la próxima entrada, cualquier comentario es bienvenido.

Hasta Pronto.

Mica y Raul